Señora sin edad, Turín es mucho más que la suma de sus monumentos cosmos urbano repleto de ingenio y de cultura, debe buena parte de su encanto a la estupenda posición geográfica a los pies del arco alpino occidental, vigilada por las altas cumbres nevadas.
Primera capital de Italia, presenta rincones inigualables entre las calles del centro y las largas avenidas con sus soportales, encontrando un equilibrio entre la ostentación del barroco piamontés y la urbanística racional romana. Seduce acogiendo a los visitantes en los espacios nobles y solemnes de Piazza Castello, centro histórico neurálgico de la ciudad, mientras que en sus cafés históricos y restaurantes se muestra como la reina del gusto y de la convivialidad: es imposible no dejarse tentar por los alegres rituales de la ciudad, entre ellos el aperitivo y el rito del chocolate a la taza, herencia de ese charme blasonado del que son la máxima expresión las Residencias Reales declaradas en 1997 “Patrimonio de la Humanidad” por la UNESCO.